He leído muchos recuentos del año 2012, todos ellos describiendo
excelentes años. Leí de premios, reconocimientos, viajes, logros, alegrías y
cosas buenas. Algunos de estos recuentos iban acompañados de fotos de gente con
sonrisas perfectas en situaciones geniales.
Pero no todos podemos hacer esta clase de recuentos. Tal vez
el 2012 trajo días de gran tristeza, de desconcierto; o probablemente sintamos
que fue un año inútil. Puede que nos hayamos frustrado mucho y que los
tropiezos se hayan dado una y otra vez. Quizás nos vino el sentimiento de no
luchar más. Quizás nos atacó la desesperanza.

